sábado, 17 de septiembre de 2016

Movilidad y chanchullos

Redactando un artículo sobre la Semana Europea de la Movilidad Sostenible de este año, recibimos la notificación de la Fiscalía sobre la denuncia a Gabriel Amat sobre unos hechos que pusimos en conocimiento hace ya unos meses. Esto, como era de esperar, cambió todos los planes y pensé en dejar aparcado el tema de movilidad para centrarme en el tema de corrupción municipal, que otra vez volvía a primera plana.

Pero fue un tuit de Juanjo Amate el que de forma certera mostró que dos temas aparentemente distantes, movilidad y chanchullos, en Roquetas y en el caso particular de esta denuncia, se daban la mano. En efecto uno de los contratos supuestamente amañados se trata de la construcción del polémico carril bici de Las Salinas y de la Avda. del Perú en el año 2010. En dicho post el ambientólogo exponía la paradoja de que el mayor alcalde anti-bici haya sido denunciado justamente por construir uno.

Es verdad que en estos últimos años hemos comprobado con horror cómo los corruptos son capaces de sacar tajada de cualquier tipo de obra pública, hasta de aquellas de primera necesidad como hospitales o escuelas, por lo cual no debería extrañarnos que la construcción de carriles bici estuvieran fuera de su ámbito de saqueo.

Quizás lo que nos llame la atención de este caso es el mal sabor que evoca cuando comprobamos cómo desembarcó el gobierno local en aplicar políticas de movilidad sostenible. Siempre ha quedado esa sensación de que no lo estaban abordando con la seriedad que el tema merece, recurriendo siempre a la obra pública, al contrato abultado con consultoras y al fuego de artificio, en vez de a una planificación sólida a largo plazo. Un sensación de estar ante lo que hoy se denomina “postureo”, precisamente.

El primer ejemplo de ello es el primer Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Roquetas, encargado y aprobado en 2007 por el ayuntamiento. Un plan serio, un poco corto en sus aspiraciones, pero que nació de un rico debate vecinal y de un buen estudio de campo. Dicho plan fue a parar al sueño de los justos en un cajón de Alcaldía hasta que Eloísa Cabrera decretó, sin justificación alguna, que ya solo era material de trituradora. Así 126.000 euros de los roqueteros fueron directos  a la basura y acto seguido se encargó un nuevo plan, que aún estamos esperando, por otros 47.000 euros.

Pero hay más. En 2010 el ayuntamiento encargó por 24.000 euros a una agencia de publicidad (si, una agencia de publicidad) la redacción de una Ordenanza para regular el tráfico de peatones y ciclistas ¿Habéis oído algo de esa necesaria ordenanza? Nosotros tampoco y los cientos de vecinos y usuarios que por ejemplo siguen sufriendo el mal uso de los carriles bici y paseos marítimos por algunos conductores de cuatriciclos o bicis a toda velocidad. Por cierto: esa misma agencia se encargó de la publicidad en mupis de Gabriel Amat en la campaña electoral municipal de 2011, unos pocos meses después.
Para finalizar, solo basta ver las sucesivas programaciones de actividades de la Semana de la Movilidad: siempre las mismas actividades, con casi las mismas empresas, a la que se han sumado nuevas agencias de publicidad (dato: solo la campaña gráfica de la “Zebra” nos ha costado más de 21.000 euros), sin que se aborden de una vez y con seriedad las grandes carencias de movilidad sostenible de Roquetas, como son tener un servicio de autobús urbano que cubra todas las barriadas o que las calles de Roquetas dejen de ser un campo minado y hostil a los peatones.

Sirvan entonces estas líneas en esta semana en que pensamos qué tipo de movilidad queremos para Roquetas, para reflexionar cómo se gasta nuestro dinero, a quién se le asigna y qué relación tiene eso, y las denuncias que comienzan a aflorar, con el hecho de que cada vez haya menos transparencia y participación vecinal en estos asuntos. No dejemos que nuestro derecho a desplazarnos sin el coche sea utilizado por aquellos que solo saben ver contratos y comisiones.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Las Salinas de Roquetas: segundo round

Como si de un combate de lucha se tratara, aquel proyecto que la movilización vecinal tumbó en la lona en 2011, con la ayuda de un juez que no ha contado hasta diez sino hasta cinco años, la urbanización de Las Salinas de Roquetas vuelve a plantar batalla.
Y utilizo esta figura porque esto no es solo un proyecto de Gabriel Amat, que es verdad se juega su fortuna, su retiro político en paz y la multimillonaria herencia que pensaba dejar, sino de un conglomerado de intereses capitalistas del que el alcalde se yergue una vez más como su principal valedor.
No distraigamos un segundo la mirada de los puños de este agresivo y veloz púgil: su arremetida es por imponer un modelo de territorio, de ciudad, donde lo que seguirá primando es la especulación, el pelotazo, lo patrimonial frente a otra apuesta que defendemos los que queremos una actividad económica basada en la recuperación de nuestra identidad como pueblo, de nuestros espacios naturales e históricos y de la ciudad como derecho para desarrollarnos, no como un negocio para unos pocos.
La lucha ya ha empezado de nuevo y Amat y sus socios políticos y mercantiles han comenzado a desplegar sus armas. Se habla de que no se tocará la zona de La Ribera de La Algaida, de que Turaniana correrá la misma suerte, se intenta desautorizar al mensajero, al que alza la voz. Se intenta una vez más blindar esta operación multimillonaria poniendo de por medio infraestructuras que Roquetas necesita como pueden ser el Hospital, La Variante o el futuro Instituto de Las Salinas.
No debemos caer en la trampa que nos tienden y no debemos enfrentarnos vecinos con vecinos. Todos estos equipamientos pueden conseguirse sin necesidad de urbanizar casi dos millones de metros cuadrados de suelos rústicos que abren la puerta a ocho mil nuevas viviendas. Recordad: usarán todos los recursos mediáticos para vender las supuestas bondades de esta macro urbanización que ha levantado la indignación en toda España.
Es muy probable que con el ahora gran porcentaje de suelos en propiedad del ayuntamiento en el Z-SAL-01, “gracias” a la adenda del convenio de la Variante y las expropiaciones no realizadas por la Junta, Amat intente hacer un convenio urbanístico con alguno de los grandes propietarios a cambio de los costes de edificación de, por ejemplo, el hospital. Una vez más: un rescate de negocios ruinosos con dinero y patrimonio público, de unas fincas que como hemos desvelado acumulan más de 110 millones de euros de deudas hipotecarias.
Existe ya un consenso sobre lo injustificable que es seguir urbanizando y construyendo viviendas, más en una zona natural y arqueológica tan rica como ésta. Pero no hay que descuidarse: hay más razones para reforzar esta oposición como es el hecho de que los costes de urbanización los financiaremos todos los vecinos, sin garantías de que los podamos recuperar. Y otra más: ¿Quién asumirá los costes de mantenimiento de esta casi nueva ciudad? Lo sabéis: el resto de vecinos. Solo basta pasear por la actual barriada de Las Salinas, y de muchas nuevas urbanizaciones, para comprobar el fracaso de este modelo de urbanismo por sus altos costes de servicios y la falta de control de las inversiones de los promotores.
Como dice el urbanista Bernardo Secchi “es aconsejable la adopción de políticas que no se basen en obras grandes y espectaculares, sino que intervengan de una manera difusa para garantizar porosidad, permeabilidad y accesibilidad a la naturaleza y a las personas: a todos, sin distinción” (*). Todo lo contrario a lo que se nos plantea con Las Salinas: urbanización faraónica mientras se desatienden los barrios existentes.
Es por esto que es vital una vez más la movilización de todos los vecinos de Roquetas: asociaciones, colectivos, partidos, vecinos a título individual. Es la hora de arremangarse y mojarse de nuevo, ya que nos jugamos nuestro futuro como pueblo frente a los que quieren hipotecar financiera y medioambientalmente a las futuras generaciones de roqueteros. Ayer la Plataforma de Afectados por Las Salinas, hoy Serbal y Ecologistas en Acción: todos ellos han plantado cara y han recogido el apoyo de vecinos y de todos los rincones de España. Hay que salir a la calle, a informarse y a informar, a debatir y a marchar juntos para evitar las políticas que nos han llevado a esta crisis.

(*) Bernardo Secchi: “La ciudad de los ricos y la ciudad de los pobres”. Ed. Catarata. Recomiendo encarecidamente su lectura.

sábado, 16 de abril de 2016

Algo está pasando con Turaniana y La Ribera de La Algaida

Fue en 2008 cuando unas salvajes obras de ¡Acuamed!, con el visto bueno de todas las administraciones, abrieron en canal con una profunda zanja el corazón del yacimiento arqueológico de La Ribera de la Algaida, más conocido como Turaniana. De nada sirvió su catalogación como Bien de Interés Cultural, al mismo nivel que joyas a las que nadie osaría poner una mano encima como la Alhambra y la catedral de Sevilla. Como tampoco a su entorno, también de alto valor arqueológico y natural, pasto aún hoy de la más salvaje especulación inmobiliaria que ha sufrido España y Roquetas en particular.

Ese hecho desencadenó una respuesta ciudadana que vino a decir: ¡Turaniana existe! Sabiendo que la desinformación era nuestro principal enemigo y el mejor aliado de aquellos que solo ven el color verde dinero, también asentados aún con vara de mando municipal. Esa respuesta tomó el nombre de plataforma y como su nombre bien lo indica fue un punto de apoyo para construir nuevas iniciativas, nuevos movimientos, sobre este inmenso tesoro de más de 4.000 años de antigüedad que tenemos en Roquetas.

Han pasado los años y el olvido de las administraciones sigue incólume, pero no la respuesta ciudadana. Rebasando los límites del B.I.C. de Turaniana el tejido asociativo, los deportistas y profesionales concienciados han hecho de todo el ámbito de La Ribera de La Algaida un nuevo espacio de encuentro, aprendizaje y ocio sano. Hemos aprendido que además de restos de antiguas civilizaciones, nuestras charcas acogen especies protegidas y en peligro de aves únicas en Europa, además de una flora de iguales características.

Esto fue posible por dos aciertos que deberían haber marcado el camino: la reconversión de la Cañada Real de la Costa en un corredor verde solo para peatones y ciclistas, preservando el ecosistema de charcas y la ampliación del Deslinde de la zona marítimo terrestre pública hasta la carretera que rodea este ámbito. Lamentablemente esta hoja de ruta fue truncada por la beligerancia del alcalde Gabriel Amat y su equipo de gobierno del PP, que usando el dinero de todos los roqueteros logró anular dicho deslinde. Y por otro lado la falta de inversiones y mantenimiento de la Junta de Andalucía hizo el resto.

Pero algo parece estar cambiando entre los que ayer solo veían a La Ribera de la Algaida y a Turaniana como un solar a rellenar y urbanizar, eso sí: siempre hablando de parques de verdes prados, fuentes y edificios monumentales. La labor ininterrumpida del tejido asociativo en estos años, concienciando, realizando rutas, jornadas, propuestas y denuncias han logrado lo que es ya un éxito: que gran parte del pueblo de Roquetas haga suyo, quiera, valore, este paraje y comience a disfrutarlo cada fin de semana, cada día, con una simple caminata o en bicicleta.

En pocas semanas el los concejales del Ayuntamiento de Roquetas de Mar tendremos una ocasión de oro para rectificar el camino que un día se torció, y ahora si, todos juntos remar en la misma dirección. Desde IU Roquetas una vez más hemos solicitado que se restituya el amplio Deslinde del 2008, que la Junta declare la zona como humedal protegido y se implique en su gestión, y que todas las administraciones soliciten e inviertan el “1,5% Cultural” de Fomento para investigar, consolidar y construir el parque arqueológico que Turaniana merece ¿Algo está pasando? Yo creo que si.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Tres medidas para evitar las retenciones en Roquetas

Mucho se ha escrito esta semana y mucho se hará sobre las retenciones a la salida de Roquetas. El detonante, claro, ha sido el enésimo desprendimiento de rocas sobre el Cañarete, antiguo tramo de la N340, que deja a cientos de miles de habitantes de la zona con la A7 como única vía de comunicación: y es ahí donde los problemas del nudo de Las Hortichuelas en la A7 y del modelo de ciudad y territorio que, tememos, se hacen desesperadamente evidentes.

Pero si a esto se suma cualquier tipo de accidente en la autovía, como de hecho ha pasado esta semana, la situación alcanza el nivel de aislamiento total para toda la comarca, con los consiguientes enormes perjuicios económicos y sociales que conocemos. Llegados a este punto cabe preguntarse si las retenciones son un problema en sí mismos o bien un síntoma de que algo va rematadamente mal en la políticas de movilidad y ordenación del territorio.

Hay que recordar lo que no se cansan de repetir cada día más expertos: construir más carreteras, más autovías, más carriles genéricos, más accesos solo hará que más gente coja el coche y las retenciones sigan aumentando. En este sentido declaraciones como las del subdelegado de Gobierno de Almería, deslizando que de estar abierta la Variante de Roquetas las retenciones serían menores, son de una temeridad y de una falta de respeto asombrosas. Por lo antes dicho, pero también porque dicho vial justamente descargaría más tráfico en uno de los puntos de mayores conflictos: la rotonda del Viapark.

Entonces, la primer medida, ya evidente, es que tenemos que reducir el número de vehículos que transitan entre Roquetas y Almería cada día. Y hay que decirlo: es un número excesivo no por gusto de los habitantes sino por la carencia de un sistema de transporte público metropolitano que estén a la altura de las expectativas. Hace falta un servicio que conecte de forma directa núcleos como Vícar, El Parador, Roquetas, La Urbanización, Aguadulce con Almería. Todos soñamos con un tren de Cercanías, pero mientras eso llega podemos pensar alternativas más accesibles para dar una alternativa al coche.

Aquí entra la segunda medida que viene a garantizar que el funcionamiento eficiente de un servicio de autobuses de tránsito rápido (BTR), algo al alcance de la mano de nuestras administraciones, sea una realidad: la disposición de carril de uso exclusivo para transporte público. Así, el Tercer Carril de la A7 entre Vícar y Viator es necesario rescatarlo no para alojar más coches, sino para destinarlo al tránsito de estos BTR. Y un paso más: hay que aprovechar el cierre y la problemática de la estabilidad de los taludes del Cañarete para repensar el uso de esta vía: es necesario comenzar a estudiar para esta vía, con las necesarias ampliaciones, una plataforma para algún tipo de vehículo lanzadera entre Aguadulce y la intermodal de Almería, además de carril bici y carril peatonal.

Para finalizar, entre muchas otras medidas, una tercera, quizás la más accesible: información. Si algo también está revelando esta crisis de movilidad es que los conductores y empresas de transporte carecen de información suficiente, en tiempo real, tanto en los medios de comunicación como en las mismas vías. Así, la instalación de paneles electrónicos, situados con suficiente antelación a los desvíos, deberían obligar a redirigir el tráfico para evitar que las retenciones se acrecienten. Por ejemplo, en el caso de Roquetas, desviando el flujo hacia los accesos de la A7 en Vícar, ya que el mayor trayecto se compensa evitando las demoras en el nudo de Las Hortichuelas.

Como nota final decir que estas medidas han sido propuestas repetidas veces en distintas administraciones, desde hace varios años y siempre han contado con la indiferencia de los gobernantes. Es quizás hora de abandonar las políticas cortoplacistas, las del corte de cintas, de la especulación, de la del fomento del vehículo particular y comenzar a apostar por una movilidad pública, colectiva y que empape el Planeamiento urbanístico y territorial de nuestro municipio.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Ganar también la Diputación: clave para la convergencia

En estos días de animado debate sobre la fórmula jurídica que deben adoptar las llamadas candidaturas ciudadanas es necesario recalcar uno de los principales efectos que tendrá la elección de alguna de las tres formas legales posibles: el cambio de gobierno de nuestra Diputación Provincial. Esto es así por el peculiar, y polémico, sistema de elección de los cargos que forman la Corporación provincial: un sistema indirecto que elige sus diputados entre los concejales electos de los distintos partidos judiciales.

Así cuando votamos en las municipales, votamos para dar forma a dos gobiernos: el local de nuestro Ayuntamiento y el provincial de la Diputación. Antes que nada, recordar que es cada vez mayoritaria la opinión de que las Diputaciones deben desaparecer como tales para transferir sus recursos a los ayuntamientos de municipios de menos de 20.000 habitantes. En esta línea está Izquierda Unida, que apuesta por la libre agrupación comarcal de los Ayuntamientos, reforzando la identidad histórica y cultural del interior de nuestra provincia.

Estas dos cuestiones, que deben ser abordadas y reformadas cuanto antes, son hoy, mal que nos pese, dos realidades que nos encontraremos el próximo 24 de mayo cuando nos toque escoger la papeleta y votar a alguna de las candidaturas que se presenten. Además de la opciones ideológicas, de programa o de confianza que utilizamos a la hora de decidir nuestro voto, esta vez tocará valorar a las candidaturas según la fórmula jurídica en la que se presenten. No es una cuestión menor, ya que una de ellas, hoy muy en boga, no permitirá sumar el voto para lograr el cambio en el gobierno de la Diputación: hablo de la Agrupación de electores.

En efecto, en su artículo 205, la Ley Electoral considera de forma independiente a cada una de las agrupaciones de electores, en cada partido judicial, por lo que no es posible agrupar los votos obtenidos por aquellas que hubieran presentado candidaturas en otros municipios del mismo partido judicial, a los efectos de la elección de diputados provinciales, y con ello las mayorías que pueden formar gobierno.

Las diputaciones provinciales hoy por hoy son las administraciones encargadas de dar asistencia a los municipios menores, la gran mayoría del interior de nuestra provincia, duramente castigados también por el paro pero a lo que se suman el envejecimiento de la población, el despoblamiento y el alto coste de sus servicios e infraestructuras, debido a su situación remota.

 Es necesario que la Diputación de Almería vuelva a contar con un gobierno que ponga en primer lugar a las personas y no a las cifras, reforzando los Servicios Sociales Comunitarios, gestionando las obras por sistema de Administración en vez de licitación, para poder generar más empleo en los pueblos, donde los vecinos y las personas que elijan como alcaldes sean los que manden sobre el gobierno provincial y no al revés, como ha sido hasta ahora.

Sé que esto puede sonar lejano a muchos vecinos que viven en las grandes ciudades pero apelo a su solidaridad y compromiso para con los demás, que viven en los pueblos que dan vida al interior de nuestra tierra. Y un apunte más: la gran parte de red de carreteras y senderos que nos permiten llegar a los lugares de mayor encanto de nuestra provincia, y que discurren por los paisajes más espectaculares, suelen ser competencia de la Diputación en cuanto a su construcción y mantenimiento.

También, y no hay que olvidarlo para finalizar, planea la sombra de la intervención de la autonomía local por parte de las diputaciones, amparadas por las nefastas leyes de Estabilidad presupuestaria y la de la Reforma Local, que permitirían a la administración provincial quitar competencias a los ayuntamientos y privatizar servicios a gran escala. Un gobierno nítidamente de izquierda en la Diputación es el mejor antídoto ante esto.
Por todo esto, apuesto y apostamos desde IU, por conformar candidaturas ciudadanas que escojan la fórmula jurídica de coalición electoral y no agrupación de electores. Unas coaliciones que no serán sumas de siglas, sino que se asentarán sobre las decisiones libres y soberanas de asambleas de vecinos y vecinas, con sus programas, códigos éticos y sistemas de elección por primarias abiertas que permitan la máxima participación, pero también el máximo control posterior a las personas que resulten elegidas. Tanto en los ayuntamientos como en la diputaciones.

El poder popular, la nueva política, necesita construir sobre bases sólidas y con garantías: tenemos en nuestra mano, y voto, cambiar unas administraciones como son las diputaciones hasta hoy tristemente señaladas en muchos casos por la opacidad, el enchufismo y el derroche. Es hora de sumar y cambiar.

domingo, 23 de marzo de 2014

Hospital y Variante: ¡Basta de engaños!

Con este lema, durante la campaña a las elecciones al parlamento andaluz del año 2012, ilustramos desde IU Roquetas dos cuestiones como son el futuro hospital de roquetas y la circunvalación, unidos por un triste engaño común: la forma de obtener los suelos necesarios para su construcción.

Es necesario recordarlo ya que dos años después sigue teniendo plena vigencia. Los que en su día engañaron a los agricultores con «haber ganado la lotería» con la reparcelación de Las Salinas, ocultando los costes de urbanización que deberían sufragar, hoy son los que vuelven a dar una vuelta de tuerca más, diciendo Digo donde dije Diego.
Porque hay que denunciar algo: al actual equipo de Gobierno le interesa, más que terminar las obras de la variante o iniciar el hospital, plantar la enésima lucha de desgaste con el Gobierno autonómico, y de paso, si puede, con los grupos municipales de la oposición. Especialmente con IU.

La campaña de Amat y de todo el PP de Roquetas pasa por lanzar la idea de que IU Roquetas no quiere «exigir» a la Consejería de Fomento y Vivienda que reinicie las obras de la autovía. Y también que no somos capaces de reclamar algo como el hospital, o cualquier otra inversión correspondiente a la Junta de Andalucía. Algo totalmente falso, que los hechos refutan por sí solos.

Muy por el contrario, por un sentido de responsabilidad, al asumir Izquierda Unida tareas de gobierno en la Junta de Andalucía, desde el IU Roquetas nos pusimos manos a la obra para trabajar y hacer avanzar proyectos hasta ahora bloqueados. La Variante ha sido uno de ellos con varias reuniones con la consejera y delegada, así como escritos remitidos. Y sobre todo: una postura interna y pública de seguir exigiendo la inversión, pese a todas las dificultades presupuestarias.

En IU Roquetas no nos hemos movido un ápice de lo que comenzamos a denunciar en 2010, con el inicio del expediente de la reparcelación de Las Salinas: que esta operación, junto con el PGOU aprobado en el año 2009, suponía una hipoteca en toda regla para el futuro de nuestro municipio y por ende, para el de nuestros hijos y futuros vecinos.

Haber vinculado la obtención de suelos para estas dos infraestructuras a una mega operación especulativa inmobiliaria como ha hecho el PP de Amat, con el inexplicable apoyo del anterior gobierno de la Junta de Andalucía, han supuesto cimentar, nunca mejor dicho, dos actuaciones de gran calado en arenas movedizas. De aquellos polvos estos lodos, podríamos decir.

Mención especial requiere el caso del hospital, que no solo tiene afectados sus suelos por la especulación, sino que la misma construcción va a ser financiada por un convenio urbanístico aún vigente con una promotora propiedad hasta hace poco de Miguel Rifá. A cambio de permitir la construcción de un nuevo centro comercial, frente al existente en Las Salinas y dos torres de viviendas de más de treinta plantas.

Ante el evidente fracaso de esta operación y después de años y años de sacar pecho por parte del PP sobre que el hospital lo harían ellos sin ayuda de la Junta, ahora, con la burbuja inmobiliaria pinchada y con el promotor investigado por un presunto delito fiscal de más de 100 millones de euros, ahora es cuando el PP pasa a exigir la construcción a la Consejería de Salud.

Hoy urge, y así lo entendimos desde el principio desde IU Roquetas, dar la vuelta completamente a la situación urbanística plasmada en el PGOU. Debemos desvincular los suelos de estas dos vitales infraestructuras de esa ruina que está llamada a ser la urbanización de Las Salinas. Es justicia con los propietarios afectados, pero también con nuestra ciudad, que debe crecer en base a lo público, a las correctas inversiones municipales y autonómicas, y no sobre los intereses especulativos de unos pocos.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Ni “in” ni “e”: Migrante


Con motivo del Día Internacional del Migrante que se celebra hoy, 18 de diciembre, como migrante que soy, me gustaría dedicar este artículo a los millones de personas que como yo un día tuvimos que dejar nuestra tierra de origen.
Soy nieto de un campesino bielorruso que escapando de los horrores de una guerra allá por el 1914 llegó a una colonia de Eslavos que florecía, con duro trabajo, en el norte de la Argentina. Soy hijo además de una soriana, que partió a reunirse con su padre, mi abuelo materno, a esa misma tierra a la que había emigrado para montar un negocio y así garantizar un futuro a sus hijas, ya en Buenos Aires.
Soy migrante, que ya hace una década, emprendió el camino inverso que mis abuelos y mi madre, con las mismas esperanzas e ilusiones que ellos. Y con los mismos miedos. Y compartiendo, por fortuna, la misma valoración de la tierra de acogida: una alegría inmensa, más allá de las adversidades y del duro esfuerzo, por cómo nos recibía nuestro nuevo hogar.
Y quizás mis hijos, roqueteros de nacimiento, algún día deban emprender también el camino como ya lo han hecho los hijos de amigos y vecinos de nuestro pueblo. Nuestro pueblo, Roquetas y Almería toda, no olvidarlo, formada por una población migrante en todas las variables de esta palabra.
Vienen estas reflexiones a que quizás sea hora de ver a las migraciones como lo que han sido siempre en la historia de la humanidad: algo usual y sobre lo que es fútil oponer resistencia alguna. Tanto para los gobiernos y clases dominantes, que se empeñan en levantar vallas cada vez más mortales, como para los mismos migrantes, suavizando y relativizando, en todo lo posible, ese dolor y miedo al partir.
Soy ejemplo de una rama familiar en continua migración, con lo cual la clasificación de inmigrante o emigrante se confunde y está bien que sea así. Nuestra patria comienza a ser el mundo entero, como millones de sudamericanos, africanos, asiáticos que hoy se mueven, a costa muchas veces de su propia vida, por el globo buscando simplemente un trabajo.
En toda la polémica y campañas contra el migrante se esconde el rechazo al pobre, al trabajador, es decir, una lucha de clases. En un mundo donde el dinero ya circula y salta fronteras sin obstáculo alguno es normal que desde la clase trabajadora hagamos lo mismo. Y debería ser un derecho, con todas las garantías de seguridad, y no una dádiva que hay que mendigar.
En este día brindo porque entre toda la clase trabajadora nos reconozcamos como migrantes, pasados, presentes y muy probablemente futuros, para evitar así entrar en el juego que algunos abonan con la idiota xenofobia o desde el reparto de unos puestos de trabajo que ellos mismos, desde el capitalismo más feroz, se empeñan en destruir y pauperizar.