lunes, 24 de diciembre de 2012

El abrazo pendiente

Me ha llegado este correo y he querido compartir este extracto con vosotros, como saludo a todos los empleados públicos hoy de guardia, y sobre todo con los de la Residencia Asistida de la Diputación de Almería.

“La residencia (Asistida, de la Diputación), a pesar de la crisis sigue siendo una joya, porque lo realmente valioso, son los residentes, por sus circunstancias especiales y vosotros todos los trabajadores, cada uno desde su responsabilidad. Por si hay alguna duda y me lee alguien que no trabaje allí; no importa que estemos a mínimos las tareas se realizan igual. A pesar del sobreesfuerzo, no he visto a ningún compañero que deje de insistir, como si de niños pequeños se tratase, para que un anciano coma, o se tome la medicación, cuando se niega una y mil veces. Tampoco dejan de peinarlos cuidadosamente, o perfumarlos después del diario baño, a pesar de las prisas. Ni de arroparles y darles las buenas noches, a pesar del cansancio. Y tantos detalles, que omito mencionar. Pido a quienes competa, y confío que seguirán luchando con el fin de conseguir, los recursos necesarios para que podáis realizar vuestra encomiable labor, en circunstancias de normalidad. Gracias por ello.”

jueves, 6 de diciembre de 2012

Solares abandonados: una oportunidad para la ciudad

La transformación de los solares urbanos en equipamientos públicos, luego de una década febril de especulación inmobiliaria, comienza a vislumbrarse como una solución muy interesante al abandono que presentan y que generan no pocos problemas de salubridad y estética en nuestras ciudades.

Rioja, pequeño pero dinámico municipio en el Bajo Andarax, ha tomado la iniciativa con la puesta en marcha de huertos urbanos en solares de la periferia del casco urbano. Estos huertos no solo proveen de alimentos frescos a los vecinos que los cultivan, sino que brindan un nuevo ámbito de socialización y aprendizaje a la vez que ponen en actividad un patrimonio hasta ahora inactivo.

Almería capital también se ha sumado a esta propuesta, también por iniciativa de los concejales de Izquierda Unida. Si Barcelona y Rivas Vaciamadrid lleva años con esta tendencia, es quizás el caso de Zaragoza con el programa “Esto no es un solar” el que más premios internacionales ha cosechado. Este programa ha transformado temporalmente parcelas vacías y llenas de escombros del centro de la capital aragonesa, en pequeñas plazas multiusos, con pistas de juego, deportivas y zonas verdes que han supuesto un antes y un después en cuanto a rehabilitación urbana a muy bajo coste.

 En este sentido hace ya más de un año, desde el grupo municipal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Roquetas de Mar, presentamos una propuesta al equipo de gobierno para elaborar un inventario de solares abandonados en el municipio. Nuestro objetivo era elaborar un “mapa” de los potenciales espacios a transformar de modo de dotar a las zonas urbanas de Roquetas de aquellos equipamientos públicos de cercanía que actualmente carece.

Esta propuesta ha encontrado un símil que ya se está aplicando en Nueva York bajo el nombre de “569acres.org”, impulsado por un grupo de voluntarios donde buscan brindar información actualizada sobre los solares disponibles y mediar así entre la comunidad, propietarios y administración publica para lograr la transformación de estos espacios.

Roquetas de Mar, como muchas ciudades que vieron alterada su trama urbana por un caótico desarrollo urbanístico, tiene en el gran número de solares abandonados tanto en nuevas urbanizaciones como dentro del casco urbano no solo un problema de salubridad y estética, sino una gran oportunidad de revitalizar la vida social a bajo coste. Las políticas de grandes inversiones en pabellones, teatros auditorios y parques periurbanos vallados han pasado a mejores tiempos y en muchos casos se han demostrado como la antesala de una privatización encubierta. Los vecinos requieren equipamientos públicos de proximidad, sin que haya que coger el coche, y flexibles para adaptarse a múltiples usos y demandas.

Pequeñas pistas de baloncesto, arbolado de sombra con mesas para juegos de mesas, pistas de petanca, zonas de juegos, skateparks, huertos urbanos, cines al aire libre, frontones para el juego de pala, etc. son muchas de las opciones que pueden albergar estos solares. Estos espacios requieren muy poca inversión para su puesta en marcha, así como para su mantenimiento. Por el contrario si requieren una clara voluntad política de llevarlos adelante, de negociación con los propietarios de los solares para su cesión gratuita a cambio, por ejemplo, de eximirles el pago del IBI y del mantenimiento de los mismos, y sobre todo: de trabajo con los vecinos para que se impliquen en el cuidado, buen uso y mantenimiento de estas instalaciones.

Roquetas, con la negativa del Partido Popular a la propuesta presentada por Izquierda Unida, pierde vertiginosamente el tren del cambio que se está operando en el urbanismo mundial. Un urbanismo que ha aprendido que no todo pasa por las grandes edificios sino en aprovechar lo existente y en movilizar el gran patrimonio social que son los propios vecinos.

Los solares urbanos de Roquetas seguirán siendo potenciales vertederos de residuos sino se busca un uso alternativo para ello: ideas, ejemplos y herramientas hay. Lo que falta es un equipo de gobierno con ideas distintas y que vea a la ciudad no como negocio inmobiliario sino como espacio de convivencia y desarrollo comunitario.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Transporte público: ahorro y no solo ecología

Cada vez que se ensalzan las bondades del transporte público salen a colación sus virtudes medioambientales, dado que evita el uso del vehículo privado a motor causante del más del 70% de las emisiones de CO2 en los entornos urbanos. Esta justificación, sobre la que se apoyan la gran mayoría de los programas de acción y política de fomento de la movilidad sostenible, es entendible desde la acelerada pérdida de calidad ambiental de nuestras ciudades. Pero no es la única que debe tenerse en cuenta a la hora de promocionar la inversión en medios colectivos de transporte público. En efecto es la economía, tanto la familiar como la de las empresas, donde se debe ahondar aun más a la hora de plantear a la sociedad la necesidad de dar un giro integral a nuestros modos no solo de movilidad sino también de la forma de hacer ciudad. Es en el ahorro que se generaría al prescindir del uso del vehículo privado a motor, en uso exclusivo, donde debemos dirigir las miradas de los ciudadanos de modo que descubran una faceta no menos interesante en esta época de crisis económica. 

En el ámbito familiar de la provincia no es extraño encontrarse hogares que no solo dependen para sus desplazamientos de un vehículo, sino que llegan a necesitar dos coches: tanto para desplazarse a los puestos de trabajo, como para realizar los traslados diarios por separado, como el de la compra o los trayectos a los centros educativos de los hijos. Esta opción de movilidad no es casual como detalla una extensísima bibliografía sobre el papel de la industria automovilística como base de la economía capitalista a partir de mediados del siglo XX. Un modelo productivo, el del consumo y el individualismo como ejes principales, que tuvo su correlato en el desarrollo de un modelo de ciudad extensa y de baja densidad, que buscaba recuperar la idea de la Ciudad jardín, pero a un coste medioambiental y económico elevado para el territorio y para las arcas municipales. 

En estos momentos donde el dinero se está dejando de ingresar en miles de hogares almerienses quizás sea el momento de pensar en ese gasto invisible pero que hace una mella profunda en las cuentas familiares, comola compra y mantenimiento del, o de los, coches particulares. Para ello es necesario que existan alternativas eficientes de transporte para poder prescindir de estos gastos sin que la movilidad no se vea drásticamente reducida. 

Es urgente analizar el ahorro que tendría dejar el coche: financiación, amortización, combustible, reparaciones y seguros y lo que supondría en este contexto de crisis. Más dinero para cuestiones esenciales como la vivienda, la alimentación y la educación. Esta simple lógica económica debe generar un movimiento ciudadano de exigencia, a los responsables políticos, de mejora de los servicios de transporte público. No ya pensando en multimillonarias inversiones en infraestructuras de dudoso retorno social, sino en actuaciones de movilidad inteligentes. 

La ampliación de la flota de autobuses y líneas, remplazando unidades por otras de menores emisiones, la modificación de grandes viales para disponer carriles de uso exclusivo para garantizar la puntualidad de estos servicios.