domingo, 13 de octubre de 2013

Es hora de invertir en los parques de las barriadas


“Exijamos una mayor igualdad en la inversión del dinero de nuestros impuestos, del que pagamos no sin gran esfuerzo los trabajadores, para que el mismo se invierta con criterios de igualdad territorial dentro de nuestro municipio. Necesitamos equipamientos públicos de cercanía.”


Ahora que se suceden los anuncios de construcción de grandes parques multiusos, de millonarias cifras de inversión, conviene recordar que sin una red de parques barriales no se cumple con las necesidades de los vecinos. La densidad habitacional de Roquetas es muy baja para que se pueda justificar la centralización en solo algunos parques. Muy por el contrario: hay que apostar por la mejora en los ya existentes en las barriadas y que están completamente abandonados.
La principal ventaja de apostar por recuperar y mejorar los parques de barrio es su cercanía con los vecinos, sobre todo para niños, jóvenes y ancianos, colectivos que no pueden hacer uso del automóvil y que antes la inexistencia de un transporte público no pueden desplazarse a otras zonas. Hablamos de actuaciones de bajo coste pero que necesitan de la implicación de los políticos municipales, de los técnicos pero, sobre todo, de los vecinos.
Zonas de sombra con árboles, bancos, mesas para juegos, pequeños surtidores de agua, juegos infantiles sencillos, robustos y seguros; pequeñas pistas con una canasta y portería conforman un equipamiento básico, flexibles y asumible por las arcas locales.
Esto nos indica que no se puede suplir a estos espacios próximos de socialización y ocio por solo algunos de gran extensión. Se trata de favorecer su autonomía en cuanto a poder acceder a espacio públicos aptos, evitando que tengan que hacer uso del vehículo particular o ser trasladados por mayores.
Si nadie puede llevar a un niño o anciano a esos parques centrales, este niño o anciano se quedará dentro de la casa con lo que supone de pérdida para su calidad de vida. Pero no solo a ellos, sino también a la seguridad y limpieza del espacio público barrial que sin presencia y actividad de los vecinos en la calles pierde mucho en estos dos aspectos, acelerando su degradación.
La realidad en Roquetas, y en la mayoría de las urbanizaciones desarrolladas al calor de la especulación inmobiliaria, es que las parcelas destinadas a espacios libres, a zonas verdes públicas, terminan siendo una parcela arrinconada en una esquina de la urbanización, o fragmentada en pequeñas parcelas inutilizables, con un aspecto residual  y alejado que en muchos casos desvirtúa su función. Cuando no es directamente eliminada para ser trasladada a otro sector, previo canje de suculentos aprovechamientos urbanísticos.
También suelen ser las parcelas destinadas a zonas verdes las que se dejan sin urbanizar, sin su mobiliario y jardinería, por parte de los promotores pese a que ello viene definido como una obligación por el reglamento de urbanismo estatal.
Es necesario entonces que exijamos una mayor igualdad en la inversión del dinero de nuestros impuestos, del que pagamos no sin gran esfuerzo los trabajadores, para que el mismo se invierta con criterios de igualdad territorial dentro de nuestro municipio. La apuesta que hoy vemos por un gran parque, o un par de ellos, no es sino un intento de lavado de cara fácil, efectista, por parte de aquellos que nos supieron o no quisieron velar porque cada urbanización que recepcionaban contara con espacios libres de calidad y listos para su uso por parte de los vecinos.
Tenemos que evitar esta nueva política de centralización de los equipamientos municipales, ya que detrás de ello solo se esconden criterios economicistas y especulativos que condenan a una mayor degradación a las barriadas no centrales de Roquetas.

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