sábado, 17 de septiembre de 2016

Movilidad y chanchullos

Redactando un artículo sobre la Semana Europea de la Movilidad Sostenible de este año, recibimos la notificación de la Fiscalía sobre la denuncia a Gabriel Amat sobre unos hechos que pusimos en conocimiento hace ya unos meses. Esto, como era de esperar, cambió todos los planes y pensé en dejar aparcado el tema de movilidad para centrarme en el tema de corrupción municipal, que otra vez volvía a primera plana.

Pero fue un tuit de Juanjo Amate el que de forma certera mostró que dos temas aparentemente distantes, movilidad y chanchullos, en Roquetas y en el caso particular de esta denuncia, se daban la mano. En efecto uno de los contratos supuestamente amañados se trata de la construcción del polémico carril bici de Las Salinas y de la Avda. del Perú en el año 2010. En dicho post el ambientólogo exponía la paradoja de que el mayor alcalde anti-bici haya sido denunciado justamente por construir uno.

Es verdad que en estos últimos años hemos comprobado con horror cómo los corruptos son capaces de sacar tajada de cualquier tipo de obra pública, hasta de aquellas de primera necesidad como hospitales o escuelas, por lo cual no debería extrañarnos que la construcción de carriles bici estuvieran fuera de su ámbito de saqueo.

Quizás lo que nos llame la atención de este caso es el mal sabor que evoca cuando comprobamos cómo desembarcó el gobierno local en aplicar políticas de movilidad sostenible. Siempre ha quedado esa sensación de que no lo estaban abordando con la seriedad que el tema merece, recurriendo siempre a la obra pública, al contrato abultado con consultoras y al fuego de artificio, en vez de a una planificación sólida a largo plazo. Un sensación de estar ante lo que hoy se denomina “postureo”, precisamente.

El primer ejemplo de ello es el primer Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Roquetas, encargado y aprobado en 2007 por el ayuntamiento. Un plan serio, un poco corto en sus aspiraciones, pero que nació de un rico debate vecinal y de un buen estudio de campo. Dicho plan fue a parar al sueño de los justos en un cajón de Alcaldía hasta que Eloísa Cabrera decretó, sin justificación alguna, que ya solo era material de trituradora. Así 126.000 euros de los roqueteros fueron directos  a la basura y acto seguido se encargó un nuevo plan, que aún estamos esperando, por otros 47.000 euros.

Pero hay más. En 2010 el ayuntamiento encargó por 24.000 euros a una agencia de publicidad (si, una agencia de publicidad) la redacción de una Ordenanza para regular el tráfico de peatones y ciclistas ¿Habéis oído algo de esa necesaria ordenanza? Nosotros tampoco y los cientos de vecinos y usuarios que por ejemplo siguen sufriendo el mal uso de los carriles bici y paseos marítimos por algunos conductores de cuatriciclos o bicis a toda velocidad. Por cierto: esa misma agencia se encargó de la publicidad en mupis de Gabriel Amat en la campaña electoral municipal de 2011, unos pocos meses después.
Para finalizar, solo basta ver las sucesivas programaciones de actividades de la Semana de la Movilidad: siempre las mismas actividades, con casi las mismas empresas, a la que se han sumado nuevas agencias de publicidad (dato: solo la campaña gráfica de la “Zebra” nos ha costado más de 21.000 euros), sin que se aborden de una vez y con seriedad las grandes carencias de movilidad sostenible de Roquetas, como son tener un servicio de autobús urbano que cubra todas las barriadas o que las calles de Roquetas dejen de ser un campo minado y hostil a los peatones.

Sirvan entonces estas líneas en esta semana en que pensamos qué tipo de movilidad queremos para Roquetas, para reflexionar cómo se gasta nuestro dinero, a quién se le asigna y qué relación tiene eso, y las denuncias que comienzan a aflorar, con el hecho de que cada vez haya menos transparencia y participación vecinal en estos asuntos. No dejemos que nuestro derecho a desplazarnos sin el coche sea utilizado por aquellos que solo saben ver contratos y comisiones.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Las Salinas de Roquetas: segundo round

Como si de un combate de lucha se tratara, aquel proyecto que la movilización vecinal tumbó en la lona en 2011, con la ayuda de un juez que no ha contado hasta diez sino hasta cinco años, la urbanización de Las Salinas de Roquetas vuelve a plantar batalla.
Y utilizo esta figura porque esto no es solo un proyecto de Gabriel Amat, que es verdad se juega su fortuna, su retiro político en paz y la multimillonaria herencia que pensaba dejar, sino de un conglomerado de intereses capitalistas del que el alcalde se yergue una vez más como su principal valedor.
No distraigamos un segundo la mirada de los puños de este agresivo y veloz púgil: su arremetida es por imponer un modelo de territorio, de ciudad, donde lo que seguirá primando es la especulación, el pelotazo, lo patrimonial frente a otra apuesta que defendemos los que queremos una actividad económica basada en la recuperación de nuestra identidad como pueblo, de nuestros espacios naturales e históricos y de la ciudad como derecho para desarrollarnos, no como un negocio para unos pocos.
La lucha ya ha empezado de nuevo y Amat y sus socios políticos y mercantiles han comenzado a desplegar sus armas. Se habla de que no se tocará la zona de La Ribera de La Algaida, de que Turaniana correrá la misma suerte, se intenta desautorizar al mensajero, al que alza la voz. Se intenta una vez más blindar esta operación multimillonaria poniendo de por medio infraestructuras que Roquetas necesita como pueden ser el Hospital, La Variante o el futuro Instituto de Las Salinas.
No debemos caer en la trampa que nos tienden y no debemos enfrentarnos vecinos con vecinos. Todos estos equipamientos pueden conseguirse sin necesidad de urbanizar casi dos millones de metros cuadrados de suelos rústicos que abren la puerta a ocho mil nuevas viviendas. Recordad: usarán todos los recursos mediáticos para vender las supuestas bondades de esta macro urbanización que ha levantado la indignación en toda España.
Es muy probable que con el ahora gran porcentaje de suelos en propiedad del ayuntamiento en el Z-SAL-01, “gracias” a la adenda del convenio de la Variante y las expropiaciones no realizadas por la Junta, Amat intente hacer un convenio urbanístico con alguno de los grandes propietarios a cambio de los costes de edificación de, por ejemplo, el hospital. Una vez más: un rescate de negocios ruinosos con dinero y patrimonio público, de unas fincas que como hemos desvelado acumulan más de 110 millones de euros de deudas hipotecarias.
Existe ya un consenso sobre lo injustificable que es seguir urbanizando y construyendo viviendas, más en una zona natural y arqueológica tan rica como ésta. Pero no hay que descuidarse: hay más razones para reforzar esta oposición como es el hecho de que los costes de urbanización los financiaremos todos los vecinos, sin garantías de que los podamos recuperar. Y otra más: ¿Quién asumirá los costes de mantenimiento de esta casi nueva ciudad? Lo sabéis: el resto de vecinos. Solo basta pasear por la actual barriada de Las Salinas, y de muchas nuevas urbanizaciones, para comprobar el fracaso de este modelo de urbanismo por sus altos costes de servicios y la falta de control de las inversiones de los promotores.
Como dice el urbanista Bernardo Secchi “es aconsejable la adopción de políticas que no se basen en obras grandes y espectaculares, sino que intervengan de una manera difusa para garantizar porosidad, permeabilidad y accesibilidad a la naturaleza y a las personas: a todos, sin distinción” (*). Todo lo contrario a lo que se nos plantea con Las Salinas: urbanización faraónica mientras se desatienden los barrios existentes.
Es por esto que es vital una vez más la movilización de todos los vecinos de Roquetas: asociaciones, colectivos, partidos, vecinos a título individual. Es la hora de arremangarse y mojarse de nuevo, ya que nos jugamos nuestro futuro como pueblo frente a los que quieren hipotecar financiera y medioambientalmente a las futuras generaciones de roqueteros. Ayer la Plataforma de Afectados por Las Salinas, hoy Serbal y Ecologistas en Acción: todos ellos han plantado cara y han recogido el apoyo de vecinos y de todos los rincones de España. Hay que salir a la calle, a informarse y a informar, a debatir y a marchar juntos para evitar las políticas que nos han llevado a esta crisis.

(*) Bernardo Secchi: “La ciudad de los ricos y la ciudad de los pobres”. Ed. Catarata. Recomiendo encarecidamente su lectura.